Lalo Pérez Limón, el tijuanense que quiere llevar el sabor de Baja California más allá de la frontera

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Con más de una década de trayectoria, el empresario tijuanense impulsa el crecimiento de PROSALDER y Baja Sauce, con una estrategia que combina producción alimentaria, identidad regional y nuevas oportunidades de expansión comercial.


Eduardo Pérez Limón, conocido como Lalo, lleva más de una década trabajando en un proyecto empresarial que nació en Tijuana con una apuesta concreta: convertir los sabores de Baja California en productos con identidad propia y potencial para competir en nuevos mercados.

La historia comenzó en 2015, cuando decidió crear PROSALDER (Producción de Salsas y Derivados), una empresa dedicada al desarrollo y fabricación de productos alimentarios que, desde sus orígenes, contempló dos líneas de negocio: impulsar marcas propias y ofrecer servicios de producción para terceros.

De esa iniciativa surgió Baja Sauce, la primera marca de la compañía, inspirada en la gastronomía bajacaliforniana, donde los mariscos, los tacos de pescado, las carnes asadas y una amplia diversidad de platillos forman parte de la identidad culinaria de la región.

El propósito de Pérez Limón no se limitaba a comercializar una salsa, sino a construir una marca que los consumidores pudieran asociar directamente con Baja California y que, con el tiempo, tuviera posibilidades de expandirse hacia otros mercados.

De una salsa a una empresa productora

Aunque Baja Sauce representó el punto de partida comercial, PROSALDER comenzó a desarrollar otra actividad importante dentro de su modelo de negocio: la fabricación de productos para otras marcas.

A través de su división de maquila, la compañía ha contemplado proyectos relacionados con marcas como La Amante, Salsa Sapo y La Bruja, una línea de trabajo con la que busca ampliar su participación en la industria alimentaria y aprovechar la experiencia acumulada durante sus años de operación.

El crecimiento también ha implicado cambios en sus instalaciones. Desde sus primeras operaciones en la zona de Guaycura hasta una nueva etapa en Soler, ambas en Tijuana, la empresa ha buscado adecuar su infraestructura a las necesidades de producción y a las exigencias de sus clientes.

Actualmente, PROSALDER trabaja en el fortalecimiento de sus procesos mediante mejoras en estandarización, control de calidad, inocuidad y automatización, aspectos que considera fundamentales para incrementar sus capacidades de fabricación y explorar nuevas oportunidades comerciales.

Baja Sauce quiere conquistar primero su propia tierra

Uno de los principales objetivos de Pérez Limón es consolidar a Baja Sauce como una marca reconocida por los consumidores bajacalifornianos antes de avanzar hacia una expansión de mayor alcance.

La línea cuenta actualmente con cuatro variedades: Chiltepín, Habanero, Clásica y Mulata, desarrolladas para acompañar tanto la cocina cotidiana de los hogares como los platillos que se ofrecen en restaurantes y establecimientos gastronómicos.

Su estrategia comercial contempla fortalecer la presencia de estos productos en restaurantes, marisquerías, pescaderías, comercios especializados y distintos canales de distribución.

La intención es alcanzar una mayor cobertura en Tijuana, Tecate, Playas de Rosarito, Ensenada, Mexicali, San Felipe y San Quintín, con una propuesta que busca aprovechar la relación de los consumidores con los sabores tradicionales de la región.

Para el empresario, el desafío no consiste únicamente en aumentar las ventas, sino en lograr que Baja Sauce se convierta en una referencia local dentro de un mercado donde compiten numerosas marcas de salsas y condimentos.

La frontera abre nuevas oportunidades de negocio

La ubicación de Tijuana representa otra de las ventajas que PROSALDER busca aprovechar en su siguiente etapa de desarrollo, particularmente por la cercanía con Estados Unidos y las posibilidades de establecer relaciones comerciales con empresas interesadas en fabricar productos alimentarios en Baja California.

La compañía contempla ampliar sus oportunidades de colaboración con marcas nacionales e internacionales, apoyándose en su experiencia productiva y en el fortalecimiento de sus instalaciones y procedimientos.

Sin embargo, aunque el mercado estadounidense figura entre sus posibilidades de expansión, la prioridad inmediata de Baja Sauce continúa siendo consolidar su presencia comercial dentro del estado.

A más de diez años de su fundación, PROSALDER mantiene así un modelo empresarial que combina la creación de productos propios con la fabricación para terceros, mientras trabaja en ampliar su capacidad operativa y desarrollar nuevas relaciones comerciales.

La aspiración de Eduardo Pérez Limón es que PROSALDER se consolide como una plataforma de desarrollo y producción alimentaria, al tiempo que Baja Sauce gana espacio entre los consumidores de Baja California.

El reto para esta nueva etapa será convertir esa identidad regional en una ventaja comercial sostenible, con mayor distribución, reconocimiento de marca y capacidad de producción.

Para Lalo, la apuesta comenzó en Tijuana y tiene posibilidades de cruzar fronteras, pero su primera gran conquista sigue pendiente en casa: conseguir que los propios bajacalifornianos hagan de Baja Sauce una de sus salsas habituales.

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