México invita a soñar. Venció 3-0 a Chequia para consolidar su pase a Dieciseisavos de Final con marca perfecta (tres victorias), un hecho sin precedentes para el Tricolor en la historia de las Copas del Mundo.
El primer tiempo resultó decepcionante, el peor del conjunto azteca en los tres encuentros del torneo. Errático con la pelota, dubitativo en defensa, sin profundidad ni llegada ante unos checos que más allá de la altura, no representaban un gran obstáculo.







Roberto Alvarado fue de lo menos malo con algunos chispazos, y Julián Quiñones le puso voluntad; sin embargo, Gil Mora no fue capaz aportar la claridad necesaria, y el resto de los futbolistas fueron simples comparsas de un pobre funcionamiento.
Chequia estuvo cerca de sorprender con un disparo de Visinsky que rozó el poste al minuto 8’, en lo que fue la oportunidad más clara de la primera parte.
El Tricolor respondió con una chilena descompuesta de Israel Reyes y con un disparo lejano de Quiñones y no hubo más.
Segundo tiempo
México salió decidido a cambiar el guion de un partido al que le pasaba poco y nada, y Luis Romo con una jugada magistral en el mediocampo en la que pisó el balón entre tres rivales, proyectó a Mateo Chávez que apareció por la banda derecha, eludió al último zaguero y como si se tratara de un ‘9’ de alto calibre, definió con un disparo cruzado el 1-0 (55’).
El gol llenó de confianza al equipo nacional y Morita por fin se decidió a tomar los hilos con un pase de mago a Jorge Sánchez que ante el portero no alcanzó a rematar, un zaguero falló en el despeje y Quiñones llegó con todo para empujar el 2-0 al 61’. Segunda anotación de Julián en la Copa del Mundo.







