Aparentemente, el tirador no generó problemas con otros habitantes ni con la administración del inmueble, el cual funciona como una casa de renta para estudiantes.
Con información integra de Luz Elena Morales para El Heraldo
Tras la identificación de Julio César Jasso Ramírez como el agresor en la zona arqueológica de Teotihuacán, autoridades comenzaron a reconstruir su pasado a partir de los lugares donde vivió. Uno de esos puntos se ubica en la colonia La Purísima Ticomán, en la alcaldía Gustavo A. Madero, donde el joven rentó una habitación en 2018, cuando tenía 19 años. En ese inmueble, el casero lo recordó como un inquilino sin conflictos durante el tiempo que permaneció en el lugar.

De acuerdo con su relato, recabado en entrevista con medios locales, Julio César no generó problemas con otros habitantes ni con la administración del inmueble, el cual funciona como una casa de renta para estudiantes. “Era un chavo bien, nunca dio problemas ni nada”, señaló. El encargado explicó que su comportamiento no destacó por situaciones fuera de lo común, lo que coincide con la dinámica habitual de quienes habitan ese tipo de espacios en la capital.
También indicó que logró reconocerlo de inmediato cuando se difundieron imágenes tras el ataque. “Parecía estudiante, un buen tipo. Por eso, cuando lo vimos, lo reconocí de inmediato. Era una persona tranquila, un muchacho de unos 19 años, platicador”, relató.
Además, el casero destacó aspectos de su personalidad que llamaron su atención durante su estancia. “Lo sentía como alguien intelectual, de esos que leen mucho y les gusta cuestionar todo”, explicó. En ese sentido, mencionó que su forma de hablar le resultaba distinta a la de otros jóvenes. “Tenía un tono raro, incluso pensé que era de otro país. Le pregunté de dónde era y me dijo que de Guerrero”, agregó.
Una estancia breve en una casa para estudiantes

El encargado del inmueble explicó que Julio César permaneció en el lugar durante aproximadamente tres meses. Durante ese periodo, señaló que era común verlo con objetos relacionados con actividades académicas. “Casi siempre lo veía con una mochila y libros”, indicó, al describir su rutina cotidiana dentro de la vivienda.
Según su testimonio, la estancia del joven transcurrió sin incidentes. Posteriormente, Julio César le informó que dejaría la habitación, ya que había encontrado otro lugar donde vivir. La salida se dio de manera normal, sin reportes de conflicto o situaciones que llamaran la atención.
El propio encargado también aclaró que desconocía que Julio César hubiera utilizado esa dirección para tramitar documentos oficiales. “Vivió aquí en 2018, incluso ni siquiera sabíamos que tenía la credencial de elector con esta dirección”, señaló, en referencia a la identificación encontrada entre las pertenencias del agresor.
Objetos asegurados y líneas de investigación sobre su perfil

De acuerdo con información de la fiscalía, el agresor portaba una mochila con diversos objetos al momento del ataque, entre ellos un arma calibre .38, 52 cartuchos útiles, documentos personales, boletos de autobús y un teléfono celular. Además, se localizaron manuscritos, imágenes y material escrito relacionados con ataques armados, incluidos contenidos vinculados a la Masacre de Columbine.
El fiscal del Estado de México, José Luis Cervantes Martínez, explicó que estos elementos forman parte de las líneas de investigación para definir el perfil del agresor. “La evidencia recolectada arroja un perfil caracterizado por una tendencia a copiar situaciones que sucedieron en otros lugares”, indicó. Añadió que este fenómeno es conocido como “copycat”, y que se mantiene como una hipótesis dentro del caso.
Las autoridades continúan analizando estos materiales junto con los testimonios recabados para establecer con mayor claridad el contexto en el que se desarrollaron los hechos. Hasta el momento, no se ha informado de manera oficial sobre el móvil del ataque.







