Luego de más de tres décadas de canciones, dos nominaciones al Latin Grammy y de haber abierto un concierto para Oasis, el vocalista de La Gusana Ciega regresa este jueves a Tijuana con Storyteller, un encuentro íntimo donde las canciones dejan de ser el final de la historia para convertirse en el principio.
Por: Alonso Valenzuela | A84
Daniel Gutiérrez ha pasado más de 30 años frente a un micrófono, pero esta vez viene a Tijuana a contar lo que normalmente no cabe en una canción.
Detrás está una trayectoria que comenzó a tomar forma con Merlina en 1996 y que convirtió a La Gusana Ciega en una de las bandas persistentes del rock mexicano, con más de una decena de discos, dos nominaciones al Latin Grammy, presentaciones en algunos de los principales escenarios del país y aquella experiencia de 1998, cuando el grupo abrió los dos conciertos de Oasis en el Palacio de los Deportes.
Pero la conversación con A84 no comienza ni gira en torno los grandes escenarios ni en los reconocimientos, sino que comienza justamente cuando todo eso desaparece.

Después de tantos años contando muchas cosas a través de tus canciones, ¿cómo estás hoy? ¿Quién es Daniel cuando se baja del escenario y ya no hay nadie escuchando?
—Estamos en un gran momento con La Gusana Ciega y yo personalmente con el punto en el que estoy en cuanto al oficio de compositor, mi capacidad para interpretar las canciones y la manera en la que estoy entendiendo y disfrutando ese proceso.
Hay veces que no estoy feliz en el escenario, pero estoy intensamente ahí y siento que nací para estar ahí, haciendo contacto con la gente a través de la música y de la palabra. Luego te bajas y te vas a casa solo. Hay un encuentro con tu soledad y con quién eres tú. Creo que si la fama es abrumadoramente rápida, entonces no vas a poder tener tiempo para asimilar y entender eso”.
Y justamente, este jueves 10 de septiembre, Gutiérrez volverá a encontrarse con el público tijuanense desde un lugar diferente, con Storyteller, en Marko Disko, una puesta que, en sus palabras, reduce deliberadamente la distancia, con guitarra, canciones, conversación y las historias que durante años permanecieron detrás de ellas.
El muchacho que todavía persigue el sueño
Tijuana conoció a otra versión de Daniel Gutiérrez. La de finales de los noventa, cuando Invasión Estelar, No Me Tientes y la exposición que todavía representaba MTV ayudaban a colocar a La Gusana Ciega frente a una generación que encontró en el grupo una propuesta distinta dentro del rock nacional.
Frente a aquel Daniel de Invasión Estelar y No Me Tientes, ¿qué se conserva del muchacho que comenzó todo esto?
—La determinación de cumplir un sueño.
Y después de tres décadas, asegura, ese sueño todavía no termina de alcanzarse. Hemos llegado muy lejos y aun así queremos llegar todavía más lejos. Seguimos persiguiendo este sueño de hacer mejores conciertos, más grandes, con mejores canciones, con mejores grabaciones.
A esa determinación Daniel le pone un nombre menos solemne: “La necedad”.
Antes de las canciones estuvieron las libretas
Daniel cuenta que tenía alrededor de 15 años cuando descubrió a The Doors y quedó fascinado por Jim Morrison. No solamente por el cantante, sino por el lector obsesivo que llevaba libretas, escribía poemas y se alimentaba de literatura.
“Yo estaba estudiando como la carrera de cómo ser estrella de rock a través de esta biografía”, recuerda.

Entonces comenzó a imitarlo y algo de aquel juego adolescente terminó convirtiéndose en oficio. “Llevo 30 y tantos años llenando libretas con ideas, pensamientos, poemas. Y por supuesto es donde trabajo las canciones de La Gusana y otras canciones que compongo”.
De esas libretas también nació Hojas Secas, su primer libro de poesía, publicado en Madrid y el cual también estará presentando en Tijuana este jueves.
¿Qué libro te hubiera gustado escribir?
—Me hubiera encantado escribir Ensayo sobre la ceguera. Me hubiera encantado escribir Fahrenheit 451, de Bradbury. Algunos cuentos de Allan Poe, algunos poemas.
En cuanto a Storyteller, Daniel explica que nace precisamente en ese territorio, sin buscar convertir las canciones en una ficha técnica sobre dónde, cuándo o para quién fueron escritas, sino entrar en el lugar emocional desde el cual surgieron.
¿Hay alguna historia que todavía no estés preparado para contar arriba de un escenario?
—Sí me abro bastante porque creo que de eso se trata. De estar vulnerable. Hay historias bastante profundas y que me cuesta trabajo contar. Hay cosas que me afectan todavía, que son muy recientes y presentes y me afectan. Me gusta que la gente se ría y que llore y que se identifique, que viaje un poquito en el tiempo y que descubra un poquito más de dónde vienen las canciones de La Gusana Ciega”.
Cuando el rock todavía vivía en la radio
La relación de La Gusana Ciega con Tijuana comenzó en los noventa, en una ciudad donde estaciones como More FM tenían capacidad para descubrirle bandas enteras a una generación.

Y Daniel llegó por primera vez con una advertencia peculiar de algunos otros grupos de la escena. “Nos contaban historias, creo que eran de Fobia, que nos decían: ‘No, Tijuana se pone muy loco, ahí una vez nos quemaron el escenario’”.
Pero la realidad fue bastante distinta, recuerda. “La gente respondió increíble, con muchísimo amor, dulcísima la gente, comparado con lo que nos habían dicho. Desde entonces tenemos un recuerdo bien bonito de Tijuana”.
¿Qué recuerdos tienes de esta frontera?
—Hicimos muy buenos amigos allá y hemos tenido momentos bien padres, bien especiales en Tijuana. Para mí sí es un lugar muy especial.
Aquella maquinaria que permitía a una estación de radio colocar una banda frente a miles de escuchas prácticamente desapareció. Gutiérrez, sin embargo, rechaza la idea recurrente de que el rock mexicano murió.
“El rock no desapareció, nada más que los medios voltearon y miraron hacia otro lado”.
La diferencia es que ahora parte del trabajo recae en quien escucha.
“Hoy en día es tu responsabilidad ir a buscar a esas bandas. Te metes a Spotify, una banda te lleva a otra banda, te lleva a otra banda y haces tu exploración”.
Si La Gusana Ciega fuera una canción
Sintetizar más de 30 años y más de un centenar de canciones en una sola pieza parece un ejercicio condenado al fracaso.
Aun así, Daniel acepta responder.
Si tuvieras que elegir una canción que representara a La Gusana Ciega, ¿cuál sería?
—Probablemente mencionaría San Miguel.
“Tiene un buen beat, un beat de rock, pero una muy buena melodía, también con sus tintes de pop, una letra sensual, de deseo, de anhelo y un poquito de terquedad”.
Sí, la terquedad vuelve a aparecer, la misma que mantiene a La Gusana Ciega grabando nueva música cuando buena parte de la industria privilegia canciones cada vez más breves y ciclos de consumo más rápidos. Su disco más reciente, Claroscuro, prolongó una historia que la banda todavía no parece interesada en cerrar.
“Puede que lo haga más rápido, pero no necesariamente lo va a hacer mejor. Mientras sigamos habiendo humanos, vamos a seguir queriendo vivir esa experiencia humana”.
Una noche para acercarse a Daniel
Quizá esa sea también la premisa más sencilla de Storyteller: quitar por unas horas la distancia que normalmente existe entre quien canta y quien escucha.
Cuando termine Storyteller, ¿qué quieres que la gente se lleve de ti?
—Me gustaría que se llevaran una experiencia enriquecedora.
Daniel imagina incluso a quien entró solamente porque acompañó a su pareja y termina encontrando algo inesperado en alguna historia.
“Que se vayan a casa sintiendo que vivieron una experiencia especial, humana, cercana, de corazón, de llorar, reír, disfrutar, y que se vayan con tal vez una semilla de pensamiento de algo interesante”.

El encuentro será este jueves 10 de septiembre en Marko Disko, en Tijuana, donde Daniel Gutiérrez presentará Storyteller. Habrá canciones, historias y también un espacio de preguntas y respuestas con el público.
Y para quienes crecieron escuchando a La Gusana Ciega, será la oportunidad de descubrir qué ocurrió antes y después de algunas de esas canciones. Y para quienes lleguen sin conocerlas demasiado, Daniel ya dejó abierta la invitación:
“Creo que se van a quedar muy contentos con la experiencia”.




