A cinco años del accidente ocurrido sobre la Vía Rápida de Tijuana, un juez dictó una sentencia de 21 años y ocho meses de prisión contra Nailea Salas Fernández por su responsabilidad en el choque que provocó la muerte de dos integrantes de la familia Valle y dejó con severas secuelas a tres menores. Pese a la condena, la acusada abandonó los juzgados en libertad y deberá presentarse en una próxima audiencia para continuar con el proceso de cumplimiento de la pena.
Luego de un proceso judicial que se prolongó durante cinco años, Nailea Salas Fernández fue condenada a 21 años y ocho meses de prisión por su responsabilidad en el accidente vehicular ocurrido sobre la Vía Rápida de Tijuana, donde perdieron la vida dos integrantes de la familia Valle y tres menores resultaron gravemente lesionados.
La resolución fue emitida este viernes por el juez Juan José Chávez Montes, quien la encontró penalmente responsable de los delitos de homicidio por culpa, lesiones por culpa, daño en propiedad ajena por culpa y delitos contra la seguridad del tránsito vehicular.
De acuerdo con los antecedentes del caso, el accidente ocurrió cuando la hoy sentenciada presuntamente conducía bajo los efectos del alcohol y se impactó contra el vehículo en el que viajaba la familia Valle, el cual se encontraba detenido en la fila para cruzar hacia Estados Unidos.

Como consecuencia del choque fallecieron Juan Valle y Rocío González, mientras que sus tres hijos sobrevivieron con quemaduras severas que dejaron secuelas físicas y emocionales que continúan afectando sus vidas.
La pena impuesta por el juzgador fue de 21 años y ocho meses de prisión, una sanción ligeramente inferior a los 22 años y seis meses que había solicitado la Fiscalía General del Estado durante el desarrollo del juicio.
A pesar de la sentencia condenatoria, Nailea Salas no fue ingresada a prisión al concluir la audiencia, por lo que abandonó las instalaciones judiciales en libertad. Será en una próxima audiencia de lectura de sentencia cuando deberá comparecer nuevamente para continuar con las etapas relacionadas con el cumplimiento de la condena.
El caso se convirtió en uno de los más emblemáticos de los últimos años en Tijuana debido a la magnitud de la tragedia y a la exigencia constante de justicia por parte de familiares y ciudadanos. Durante este periodo, los integrantes de la familia Valle impulsaron diversas acciones para mantener vigente la demanda de justicia por la pérdida de sus seres queridos y por las consecuencias permanentes que enfrentan los menores sobrevivientes.
Con la emisión de esta sentencia, el proceso judicial entra en una nueva etapa, mientras permanece la atención pública sobre la ejecución de la pena y las determinaciones que deberán tomarse en las audiencias subsecuentes.







