El Módulo de Bienestar Autorreportado 2026 indica que el promedio nacional avanza frente a 2025.
La población mexicana de 12 años y más calificó con 8.75 puntos, en promedio, su satisfacción con la vida actual durante 2026, de acuerdo con los resultados del Módulo de Bienestar Autorreportado (BIARE) 2026, presentados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). La cifra representa un incremento frente al 8.65 registrado en 2025 y confirma una tendencia sostenida al alza desde que el ejercicio comenzó a levantarse en 2013.
Los adolescentes, los más satisfechos con su vida
Uno de los hallazgos más llamativos del reporte es que las personas de 12 a 17 años presentaron el promedio de satisfacción más alto, con 9.39 puntos, en una escala de 0 a 10. En el extremo opuesto se ubicó la población de 75 años y más, con el promedio más bajo: 8.38.
El INEGI detalló además que, de manera general:
- 64.5% de la población se ubicó en un nivel de satisfacción alto (calificaciones de 9 y 10).
- 26.0% se consideró moderadamente satisfecha (7 y 8).
- 7.6% reportó poca satisfacción (5 y 6).
- 1.9% se declaró insatisfecha (0 a 4).
Por sexo, los hombres registraron un promedio de 8.83, ligeramente superior al de las mujeres, con 8.68. La brecha se repitió en casi todos los grupos de edad, con una única excepción: entre los 60 y 74 años, donde las mujeres reportaron mayor satisfacción que los hombres.
La libertad para decidir, el aspecto mejor evaluado
El BIARE también midió la satisfacción en 13 dominios específicos de la vida cotidiana. El resultado coloca a la libertad para decidir sobre la propia vida como el aspecto mejor calificado, con 9.18 puntos, seguido de las relaciones familiares (9.04).
En contraste, el indicador con la evaluación más baja fue, por mucho, la seguridad ciudadana, con apenas 6.44 puntos, muy por debajo de la calidad del medio ambiente en el entorno (7.66) y del tiempo libre (8.15). Esta diferencia evidencia que, aunque los mexicanos se sienten satisfechos en lo personal y familiar, persiste una fuerte preocupación por la inseguridad en su entorno inmediato.
Un ánimo positivo, aunque con matices por edad
El balance anímico general, que contrasta emociones positivas y negativas experimentadas el día previo a la entrevista, se ubicó en 5.34 puntos en una escala de -10 a +10. Los hombres (5.66) volvieron a superar a las mujeres (5.07) en este rubro.
Por grupos de edad, los promedios más altos correspondieron a las personas de 60 a 74 años (6.09) y de 12 a 17 años (5.57), mientras que la población de 18 a 29 años reportó el nivel más bajo, con 5.02. El INEGI señaló que, respecto a 2025, los grupos de 18 a 29, 30 a 44 y 45 a 59 años registraron una disminución en su balance anímico, un dato que podría reflejar mayor tensión emocional en la población económicamente activa.
El dolor físico y emocional se dispara con la edad
Uno de los datos más reveladores del comunicado tiene que ver con la percepción del dolor. Al preguntarse a la población cómo calificaría, en una escala de 0 a 10, el dolor físico o emocional sentido en los últimos siete días, el INEGI encontró que:
- 60.0% sintió dolor leve o ninguno.
- 18.0% experimentó dolor moderado.
- 14.6% reportó dolor severo.
- 7.4% manifestó dolor muy severo.
La tendencia se agudiza notablemente entre las personas mayores: en el grupo de 75 años y más, 20.7% reportó dolor severo y 17.2% dolor muy severo, las proporciones más altas de todos los grupos etarios evaluados.
Sentirse afortunado, la creencia más arraigada
En la dimensión de eudemonía o sentido de vida, que mide el desarrollo y la realización personal a través de 10 frases, la afirmación “soy una persona afortunada” obtuvo el promedio más alto (9.35). En el lado opuesto, “la religión es importante en mi vida” registró el nivel más bajo (8.22), un indicador que, según el histórico del INEGI, ha ido a la baja de manera constante desde 2015.
El BIARE 2026, que a partir del año pasado amplió su cobertura a la población nacional de 12 años y más —antes limitada a zonas urbanas de 18 años y más—, se ha consolidado como una herramienta clave para el diseño de políticas públicas orientadas al bienestar subjetivo de los mexicanos.







