Las tensiones entre figuras del ámbito político nacional volvieron a escalar luego de que Alejandro Moreno emitiera una serie de declaraciones públicas en contra de Gerardo Fernández Noroña, en las que utilizó un tono altamente confrontativo y descalificativo.
En el posicionamiento, el dirigente priista cuestionó la trayectoria política de Fernández Noroña, a quien acusó de carecer de resultados tangibles en su carrera pública y de formar parte de decisiones que, a su juicio, han contribuido al deterioro institucional del país.
Moreno también señaló presuntas contradicciones entre el discurso político del legislador y su estilo de vida, aludiendo a temas como privilegios y congruencia.
Asimismo, el líder del Partido Revolucionario Institucional (PRI) vinculó a su adversario con lo que calificó como una estructura política responsable de problemas de seguridad y gobernabilidad en México, en una narrativa que forma parte de las críticas recurrentes de la oposición hacia el partido en el poder, Movimiento Regeneración Nacional (Morena).
En sus declaraciones, Moreno defendió el papel de su partido como una fuerza política con experiencia de gobierno, asegurando que cuenta con argumentos, datos y resultados para contrastar su gestión frente a la administración actual. También afirmó que existe un descontento creciente entre sectores de la población, lo que, dijo, podría traducirse en un cambio en el escenario político nacional.







