Felipe VI se planta ante Sheinbaum y no pedirá perdón a México: “No vamos a ir más allá”

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El Rey no dará mayores explicaciones sobre los abusos coloniales tras las frías palabras de la presidenta mexicana.


Con información de THE OBJECTIVE

La Casa Real y el Gobierno de Pedro Sánchez han recibido como un jarro de agua fría las declaraciones del martes de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, tras las históricas palabras de Felipe VI la víspera, en las que el monarca admitió por primera vez que hubo «mucho abuso» durante la conquista de América por parte de los españoles. Si bien la mandataria reconoció el «gesto de acercamiento» del Rey, añadió a renglón seguido que no era todo lo que le hubiera gustado escuchar y que ambos países tienen que «seguir avanzando en el diálogo». Es decir, que la crisis bilateral no está cerrada a ojos del México.

Sheinbaum esperó un día para reaccionar al anuncio de Felipe VI y su intervención ante los medios de comunicación de su país no ha sido bien recibida en Madrid, según fuentes consultadas por THE OBJECTIVE. El trasfondo de la crisis es que México exige a España, y en concreto al Rey como figura que encarna a la Corona, que pida perdón de forma expresa por ese período histórico. Algo a lo que se niegan el monarca y el Ejecutivo de Sánchez.

«Las autoridades mexicanas tienen que ser muy conscientes de que nosotros no vamos a ir más allá de lo dicho» al término de la exposición La mitad del mundo. La mujer en el México indígena en el Museo Arqueológico Nacional que Felipe VI visitó el lunes de forma inesperada, en un acto que no estaba en la agenda oficial del monarca, y con el que el Ejecutivo intentó zanjar la crisis diplomática con México para que Sheinbaum asista a la próxima cumbre iberoamericana que se celebrará en noviembre en Madrid, subrayan las citadas fuentes. Por lo tanto, España se ha marcado una línea roja que no piensa cruzar: admite que hubo «abusos» en la dominación del continente hermano, pero no pedirá perdón por la conquista iniciada hace cinco siglos.

Tanto la Zarzuela como la Moncloa son conscientes de que una disculpa tan solemne como la que pide México, por parte del Rey, podría abrir la puerta a que los países iberoamericanos empiecen a reclamar indemnizaciones millonarias a España por ese período, tal y como ya ha hecho la República Democrática del Congo con Bélgica, país al que ha solicitado reparaciones e indemnizaciones por los crímenes, la explotación desmedida y los abusos contra los derechos humanos cometidos entre 1885 y 1960. En especial, durante la primera parte de ese período histórico, cuando la colonia africana estuvo bajo el control personal del rey Leopoldo II. Una situación similar a la que tuvieron durante varios siglos los monarcas españoles desde que Cristóbal Colón tomase posesión de los territorios descubiertos en nombre de los Reyes Católicos.

La crisis bilateral con México se prolonga desde la etapa de Andrés Manuel López Obrador, cuando el presidente mexicano envió hace casi siete años una carta al Rey solicitando un perdón expreso por los «agravios» cometidos durante la Conquista. El pulso no ha remitido con Sheinbaum, quien insistió hace dos años en que el Rey diese el citado paso para invitarle en su toma de posesión. Como el Gobierno se negó a ello, no hubo ningún representante español en el inicio de su mandato.

López Obrador planteó «ponerse de acuerdo en una disculpa pública por las atrocidades cometidas durante la conquista española», pero «el Rey no contesta la carta», se quejó Sheinbaum en octubre de 2024, afeando que «fue una carta privada que tenía que ser contestada con una carta privada, aunque no hubiera estado de acuerdo». El primer gesto oficial de España con las exigencias mexicanas llegó un año después, en octubre de 2025. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, afirmó en la inauguración de la exposición que Felipe visitó este lunes por sorpresa, al no incluirse en la agenda oficial, que a lo largo de la historia compartida entre España y México «ha habido dolor e injusticia» hacia los pueblos originarios mexicanos y que era «justo reconocerlo y enmendarlo».

Con esta declaración, el Ejecutivo buscó cerrar la crisis bilateral con México, ya que, pese a la afinidad ideológica que existe entre ambos Gobiernos, las relaciones entre ambos países llevan varios años sin estar en su plenitud. Sheinbaum valoró como «muy importante» la declaración de Albares. «Es el primer paso», reaccionó la mandataria mexicana, quien en anteriores ocasiones, al igual que su antecesor, había reclamado una disculpa por «la invasión violenta», tal y como define la llegada de los españoles. Pero siguieron pasando los meses sin que el Gobierno mexicano zanjase la disputa.

Por ello, el Gobierno de Sánchez presionó a la Zarzuela en los últimos meses para que el monarca tuviese un gesto con México en público y así poder pasar página. La coreografía del acto en el Museo Arqueológico Nacional sugiere que el acto tenía la venia de las autoridades mexicanas. El Rey hizo su declaración con el embajador mexicano, Quirino Ordaz Coppel, a su lado y también bajo la atenta mirada del director de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid), Antón Leis, en representación del Ejecutivo. El alto cargo de Exteriores estuvo asintiendo con la cabeza mientras escuchaba con los brazos cruzados las palabras del jefe del Estado, en un claro gesto de aprobación del Gobierno ante la trascendencia de las palabras del Rey.

Felipe VI adelantó a Moncloa que iba a hacer esta importante declaración, no así el contenido de su pronunciamiento en público. Las palabras fueron elegidas por él y luego apoyadas por el Ejecutivo «al 100%», según dijo la portavoz, Elma Saiz. En este sentido, el Rey admitió en el museo que existen «controversias morales y éticas» sobre la forma de ejercer el poder en los territorios conquistados. Y que, si bien los Reyes Católicos impulsaron directrices y normas con un «afán de protección», como las llamadas Leyes de Indias, luego en la práctica esas disposiciones no siempre se cumplieron.

«Los propios Reyes Católicos, con sus directrices y el proceso legislativo, tenían un afán de protección que luego la realidad hizo que no se cumpliera como se pretendía. Y hubo mucho, mucho abuso», afirmó el monarca. Sin embargo, niveló de inmediato la balanza al hacer hincapié en que era necesario analizar ese periodo histórico «en su justo contexto», evitando lo que definió como «excesivo presentismo moral» y apostando por un análisis «objetivo y riguroso» que permita, a su juicio, comprender mejor las tensiones éticas que surgieron desde el inicio del proceso colonial.

La invitación para ver a España en el Mundial

El monarca se decidió a dar este paso tras recibir el pasado 24 de febrero una invitación de Sheinbaum para asistir al partido de España contra Uruguay en el Mundial de fútbol que organizan este año México, EEUU y Canadá, según reveló El Periódico en fuentes diplomáticas. Ese partido entre las dos selecciones se disputará en la ciudad mexicana de Guadalajara el 26 de junio, justo donde se produjeron gravísimos altercados de orden público a finales de febrero tras la eliminación de Nemesio Oseguera Cervantes, alias ‘El Mencho’, considerado el jefe del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Dicho partido es el último encuentro de la primera fase y se prevé que sea determinante para ver cuál de los dos equipos pasa como primero de grupo. El resto de cruces ya se celebrará en los otros dos países —EEUU y Canadá—, por lo que a México le interesa a efectos políticos la presencia de Felipe VI para dar una imagen de normalidad al resto del mundo.

Sheinbaum indicó en su carta a Felipe VI que este evento deportivo «constituye una coyuntura propicia para evocar la profundidad y el carácter singular de los vínculos entre México y España, forjados por una hermandad histórica y sustentados en el legado compartido de la lengua, la cultura y la memoria colectiva que está repleta de grandes muestras de solidaridad, empatía y una visión humanista entre nuestros pueblos».

La Casa Real ha recibido «con agrado» esta invitación personal al monarca para visitar México «en el marco de la relación fraternal de amistad entre los dos países», según se indicó en un comunicado que dio a conocer la Zarzuela este miércoles. Sin embargo, las fuentes consultadas por THE OBJECTIVE ponen seriamente en duda que Felipe VI vaya a ir a dicho partido de fútbol, después de que Sheinbaum viese insuficientes las palabras del Rey sobre los abusos en el período colonial y, sobre todo, ante los graves problemas de seguridad que hubo en la ciudad mexicana de Guadalajara tras la muerte de ‘El Mencho’.


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