Un juez federal otorgó una suspensión que impide, en lo inmediato, que el gobierno federal lo deporte o expulse del país para ser entregado a EU, sin antes enfrentar un juicio de extradición.


Un juez federal otorgó una suspensión a Rafael Caro Quintero, que impide, en lo inmediato, que el gobierno federal lo deporte o expulse del país para ser entregado a Estados Unidos, sin antes enfrentar un juicio de extradición.

Como se recordará, Caro Quintero fue capturado el pasado 15 de Julio. La detención se registró días después de que el presidente Andrés Manuel López Obrador realizara una reunión bilateral con el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, en la Casa Blanca.

El juez séptimo de distrito de amparo en materia penal en Jalisco, Francisco Reséndiz Neri, emitió una medida cautelar para el capo mexicano Rafael Caro Quintero que frena su inminente entrega a las autoridades de Estados Unidos.

De acuerdo con los medios, el dictamen se produjo por solicitud de la hermana del exlíder del cártel de Guadalajara, Beatriz Angélica Caro Quintero. Se trata de un mecanismo de protección contra la deportación sin que se cumpla el procedimiento establecido por el tratado de extradición entre México y EEUU.

La suspensión provisional fue otorgada por Francisco Reséndiz, titular del Juzgado Séptimo de Distrito de Amparo en Materia Penal, en Jalisco, tras recibir la solicitud el 16 de julio, es decir, un día después de la captura del fundador del Cártel de Guadalajara.

Además de este freno provisional a la extradición, la familia de Caro Quintero también obtuvo una suspensión de plano contra actos de desaparición forzada e incomunicación, por parte de Guillermo Francisco Urbina, titular del Juzgado Décimo Tercero de Distrito de Amparo en Materia Penal, de acuerdo con información de medios como MVS.

Horas después de reportarse la captura de Caro Quintero, el fiscal general de Estados Unidos, Merrick Garland, informó que EU buscaría su extradición inmediata.

Además de los cargos por tráfico de drogas, la Corte del Distrito Este de Nueva York lo acusa de haber planeado el secuestro, la tortura y el asesinato del agente de la DEA, Enrique ‘Kiki’ Camarena, perpetrado en febrero de 1985 tras un importante operativo en contra del Cártel de Guadalajara.

Rafael Caro Quintero “El Narco de Narcos”, es originario de La Noria, Sinaloa, es recordado por ser uno de los fundadores del llamado Cártel de Guadalajara junto con su compadre, Miguel Ángel Félix Gallardo, “El jefe de jefes” y su amigo del alma, Ernesto Fonseca Carrillo, “Don Neto”, este último tío de Sandra Ávila Beltrán, “La Reina del Pacífico”.

Con información de Sputnik.

El mandatario rechazó que la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) haya tenido injerencia directa en la detención del llamado ‘Narco de narcos’, Rafael Caro Quintero.


Lo anterior, luego de que la directora de la DEA, Anne Milgram, afirmara en un comunicado de prensa que la dependencia sí participó en el operativo, información que fue desmentida por el embajador de EU en México, Ken Salazar, horas después.

“Fue una acción para detener a Caro Quintero. La Marina actuó en apoyo de la fiscalía para hacer valer, para ejecutar una orden de aprehensión. Desde luego que esto implicó un trabajo de inteligencia con el propósito de que no se pierdan vidas humanas, es un trabajo que llevó a cabo la Fiscalía con el apoyo de la Secretaría de la Marina. En el caso de la participación de la DEA, como lo señaló el embajador de Estados Unidos, no tuvieron injerencia directa”, afirmó López Obrador

Durante su conferencia matutina, el mandatario mexicano explicó que, si bien existe colaboración en materia de intercambio de información con la DEA, en este caso la investigación y operativo estuvo a cargo totalmente de la Secretaría de Marina, en apoyo de la Fiscalía General de la República (FGR).

“Es que a veces participan, tienen sistemas de información y hay cooperación eso se ha establecido, está escrito cuando se requiere. Pero últimamente no ha habido, no hay, y estamos hablando de equipos, de drones, mucho menos elementos, ya no es como antes”, insistió el presidente.

Respecto al comunicado de la directora de la DEA, López Obrador afirmó que se trató de “informaciones no veraces” que le hicieron llegar a la funcionaria estadounidense, y reiteró que la información que a él le llegó es que “no hubo esa participación”.

Como marinos vivimos constantes despedidas y abrazos colmados de eternas bendiciones, gozando en todo momento y hasta el último aliento de vida, el amor de nuestras familias.⁰⁰

Descansen en paz hermanos, han cumplido su deber. pic.twitter.com/BiGmtjMWU1

— SEMAR México (@SEMAR_mx) July 17, 2022

Continúa investigación por desplome

Respecto al desplome de un helicóptero de la Marina que participó en el operativo de detención de Caro Quintero, y en el cual fallecieron 14 elementos, Andrés Manuel López Obrador indicó que la caja negra del vehículo ya fue enviada a la fábrica para su análisis y de esta manera determinar las causas de la caída.

El mandatario mexicano lamentó la muerte de los 14 marinos, a quienes se les rindió un homenaje este 17 de julio, y anunció que los familiares recibirán un apoyo económico mayor al que establece la ley.

“Les envié un mensaje (a sus familiares) y, aunque son pérdidas irreparables, también les planteamos que vamos a poyarlos, en todo, más de lo que se establece formalmente, porque todos ellos, todos los elementos de las fuerzas armadas cuentan con seguro, pero di la instrucción de que se les entregue a los familiares otra cantidad igual a la que por ley tienen derecho”, aseveró el titular del Poder Ejecutivo.

Con información de Sputnik.

El senador republicano respondió a los dichos de López Obrador, quien retó a Rubio, senador por Florida, y Ted Cruz, senador por Texas, a probar que tiene vínculos con el narco.


El senador republicano Marco Rubio respondió este miércoles al desafío que lanzó el presidente Andrés Manuel López Obrador, y lo acusó de elogiar solamente a dictadores.

“Un presidente que tiene palabras duras para líderes democráticamente electos en Estados Unidos pero elogios para un dictador en Nicaragua, un narcotraficante en Venezuela y una tiranía marxista en Cuba”, tuiteó Rubio.

Respondió así a los dichos de López Obrador, quien durante la conferencia mañanera de este miércoles retó a Rubio, senador por Florida, y Ted Cruz, senador por Texas, a probar que tiene vínculos con el narcotráfico. También los acusó de recibir dinero de los grupos proarmas.


“¿Cuál es mi vinculación con el narcotráfico en México? Yo no soy Felipe Calderón, aunque no les guste”, dijo López Obrador, luego de que el martes Rubio acusara al mandatario mexicano de “entregar secciones del país a los cárteles de la droga” y de ser un “apologista de la tiranía en Cuba, un dictador asesino en Nicaragua y de un narcotraficante en Venezuela”.

El intercambio de declaraciones se de luego de la decisión de López Obrador de no asistir a la IX Cumbre de las Américas porque Estados Unidos no invitó a Cuba, Venezuela y Nicaragua.

A Cruz, senador por Texas, el mandatario mexicano lo emplazó a que “presente pruebas” de los supuestos nexos con el narcotráfico. “Yo sí tengo pruebas de que a él le han dado dinero los que están a favor de la fabricación de armas en Estados Unidos para que no haya prohibición de venta de armas”.

Ante esas maquinarias criminales multimillonarias que mueven decenas de miles de dólares, resultó alentador el guiño del presidente: en la relación con el narcotráfico no habrá confrontación.


La sombra del narcotráfico planea sobre las elecciones a gobernadores en seis de los 32 estados de México, entre punzantes acusaciones cruzadas hacia la última estación en las urnas antes de las presidenciales de 2024, y eriza la piel del electorado ante el poder de fuego del crimen organizado.

Con medio siglo en el centro de la vida política mexicana, el líder de la disidencia dentro del gobernante Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) Porfirio Muñoz Ledo, en un explosivo discurso ante la reunión plenaria de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina (Copppal), afirmó que el crimen organizado se convirtió en aliado del presidente Andrés Manuel López Obrador.

El viejo amigo del gobernante dijo que su antiguo compañero de lucha, “piensa que puede heredar al siguiente Gobierno su asociación con los delincuentes y que eso le otorga mayor poder (…) y que entonces no habrá nada que se le pueda oponer”.

El mandatario exigió pruebas a quienes cuestionan su política de seguridad sin combate frontal bautizada “abrazos, no balazos”.

“Acerca de los vínculos con el narcotráfico, si tienen pruebas que las presenten, que dejen de calumniar “, replicó López Obrador.

Modus operandi

Rubén Aguilar Valenzuela, autor de tres libros sobre el narcotráfico, explicó en entrevista cómo ha evolucionado la intromisión de grandes criminales en la política.

“La presencia del crimen organizado era más o menos evidente en los procesos electorales mexicanos, pero a niveles locales, cuando intentaban imponer jefes de policía o alcaldes en regiones alejadas”, dijo el coautor de “La guerra fallida” y de “Los saldos del narco”  junto con el excanciller y escritor Jorge Castañeda.

Desde las elecciones legislativas para renovar el Congreso y elegir 16 gobernadores, en junio de 2021, “ocurrió un salto de calidad en la injerencia en los procesos electorales a escala de los estados de la federación, un fenómeno inédito”, añadió el también coautor de “Jaque Mate al crimen organizado”, publicado en mayo de este año.

Aguilar Valenzuela explicó que hay tres elementos en el modelo de intervención del narcotráfico en los procesos electorales que irrumpió en México el año pasado.

En primer lugar, intimidar a posibles candidatos para que se retiren de la contienda. Son postulantes que no aceptan ser controlados y los narcos tratan de abortar sus candidaturas, con amenazas.

El segundo procedimiento es presionar directamente las estructuras electorales de los partidos políticos.

El caso inédito hasta el año pasado, y más escandaloso, se presentó en Sinaloa (noroeste), cuna de los grandes capos del narcotráfico mexicano.

En esa entidad con costas frente al Pacífico, toda la dirección del Partido Revolucionario Institucional (PRI, centro) fue paralizada.

“Casi 20 dirigentes de ese partido fueron secuestrados con amenazas a sus familias, y los liberaron hasta que terminó el proceso electoral”, recordó Aguilar Valenzuela, doctor en Ciencia Política y profesor de comunicación en la jesuita Universidad Iberoamericana.

El tercer modus operandi es mediante el financiamiento al partido que los narcos eligen, “sobre todo en el día electoral”, algo que se vio en Sonora (norte) en junio 2021.

“Por la mañana del día electoral, comenzó a circular una masa de dinero en efectivo para los operadores electorales en el terreno del oficialismo”, reseñó el autor.

Con esos fondos movilizaron a sus estructuras de bases en los pueblos, para llevarlos a los centros de votación.

Un negocio en la política

Con López Obrador se ha desencadenado otro fenómeno peculiar, afirmó.

“Los narcos son hombres de negocios, de actividades ilegales, pero actúan con una política corporativa de negocios muy elaborada”, describió Aguilar Valenzuela.

Ante esas maquinarias criminales multimillonarias que mueven decenas de miles de dólares, resultó alentador el guiño del presidente: en la relación con el narcotráfico no habrá confrontación.

Esa decisión de no usar la fuerza policial o militar con el argumento de que genera más violencia, “es funcional a los intereses de las mafias”, indicó el entrevistado.

López Obrador plantea atender las causas de la violencia a largo plazo, pobreza y marginación, con programas sociales.

El resultado fue: de 16 gubernaturas en juego el año pasado, “ahora podemos afirmar que en ocho hay evidencia contundente de participación del narcotráfico”, aseguró Aguilar.

Es síntesis, “se trata de un clientelismo político llevado a su extremo, con el apoyo del narco, reforzado con giras presidenciales a las zonas conflicto, donde el presidente lanza mensajes en los que abiertamente coquetea con el narco”, puntualizó.

Los partidos de la oposición recogieron las pruebas de la intervención política del narcotráfico y las presentaron en Washington ante la Organización de los Estados Americanos (OEA).

Los narcos hacen política en los estados que ocupan la costa del Pacífico norte mexicano, hasta la frontera con EEUU: Baja California, Baja California Sur, Sonora, Sinaloa, Colima.

Y en el centro-occidente se despliegan por Guerrero, Zacatecas y Michoacán, secuestrando y extorsionando un lado del espectro político.

Allí, entre montañas y remotas regiones agrestes, está la huella de la narcopolítica mexicana.

Los retó a presentar pruebas de las acusaciones de vincularlo con el narcotráfico.


Luego que  Porfirio Muñoz Ledo, expresidente de la Cámara de Diputado y Francisco Labastida Ochoa, excandidato presidencial del PRI, aseguraran que el presidente López Obrador tiene nexos con el narcotráfico, el jefe del Ejecutivo federal calificó estas declaraciones como “muy corrientes y muy vulgar” y retó a que si tienen pruebas, que las presenten, pero aseguró que son acusaciones “completamente falsas”. 

En conferencia de prensa y sin pregunta de por medio, el mandatario federal señaló es un asunto de nostalgia y “con todo respeto, de la edad”, y manifiesto que que no le preocupan mucho estas declaraciones porque tiene su conciencia tranquila, pues son acusaciones “completamente falsas”. 

Aseguró que estas declaraciones son sin fundamentos y temerarias y con motivo de las elecciones, se busca querer confundir y engañar. ç“Responder a un señalamiento que se está usando nuestros adversarios con mucha frecuencia, sobre todo en estos días, también por las elecciones queriendo confundir, engañar de que nosotros, yo tengo vinculación con el narcotráfico o con grupos de narcotraficantes. 

Acusaciones no tienen fundamentos: AMLO

“Es realmente muy corriente, muy vulgar, todo esto, Lo lamento porque, por ejemplo, el licenciado Muñoz Ledo me conoce muy bien y se atreve a sostener de que el gobierno tiene vínculos con el narcotráfico, es un juicio sin fundamento, temerario. El señor Labastida, lo mismo, pero además sin ninguna prueba. 

“Yo creo que es un asunto de nostalgia y con todo respeto de la edad, por eso, yo no puedo seguir una vez que se concluya mi periodo, porque lo peor que pueda pasar en política es que haga uno el ridículo y si uno tiene demasiado apego al poder, pues se encariña con el poder, puedo cometer muchos errores, ya se tiene un ciclo, y estar en paz, pero en efecto, ¿con qué autoridad moral?”

En Palacio Nacional, el Mandatario federal retó a que si tiene pruebas de estos señalamiento que las presenten y, que dejen de calumniar. 

“Es muy lamentable vulgar, bajo, pero tampoco crean que me preocupa mucho. En primerísimo lugar porque estoy muy tranquilo con mi conciencia, en primerísimo lugar, y en segundo lugar, porque es falso, completamente falso, yo no establezco relaciones  de complicidad con nadie, por eso puedo enfrentar a la mafia del poder, a los delincuentes dedicados a l violencia, a la delincuencia organizada, y a la delincuencia de cuello blanco, sí puedo enfrentarlo”, dijo.

La militarización impuesta por López Obrador no consigue frenar el poder del crimen organizado, atomizado en al menos 150 bandas con tentáculos en todo el país.


No hay un rincón de México donde el narco no tenga presencia. Como una enfermedad degenerativa, su poder se ha ido extendiendo por cada coordenada y produce cada año más dolor, más víctimas. El crimen organizado a veces se manifiesta de forma violenta y provoca auténticas escenas de guerra; y otras, espera silencioso, sin el ruido de la metralla ni la irrupción de los soldados, a que alguien se atreva a tocar su plaza. Lejos han quedado los años de los todopoderosos cárteles de la droga, que se repartían amplios territorios como pedazos de pastel y pactaban treguas cuando la muerte empañaba al negocio. México ya no son las series de Netflix. Sin la épica de esos tiempos, se mata más que nunca. Y en algunos Estados, ni la presencia del Ejército enviado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, ni las endebles instituciones locales, han sido capaces de frenarlo. Son los agujeros negros de un país con una autoridad al margen del Estado.

En México conviven al menos 150 bandas del crimen organizado, según el último mapa criminal presentado por un grupo de investigadores del prestigioso Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). La mayoría, aliadas o financiadas por las dos más importantes. En menos de dos décadas, los grandes cárteles que se podían contar con los dedos de una mano en 2006, se han multiplicado. No significa que el poder haya disminuido, la capacidad de hacerse con armas propias del Ejército —tanques y fusiles de alto calibre— de matar con la misma saña, desaparecer muertos en fosas, extorsionar, secuestrar y traficar con drogas y personas, se ha mantenido. El negocio sigue en pie y se ha diversificado. Pero las bandas y mafias locales actúan en muchos casos por su cuenta y en otros, como una plataforma de Uber o un McDonald’s: se han convertido en narcofranquicias.


Los dos cárteles que mantienen el mayor poder en todo el territorio, según el mapa del CIDE, son el histórico cartel de Sinaloa y el de Jalisco Nueva Generación. El primero, con más de 40 años de trayectoria sin que su principal líder —Ismael El Mayo Zambada— haya sido jamás detenido, sufrió un duro revés con la encarcelación y condena a cadena perpetua en Estados Unidos de otro cabecilla más visible, Joaquín El Chapo Guzmán. Sus hijos, Los Chapitos, se pelean territorios en el norte y centro del país y siembran el caos con los mismos modos que aprendieron en casa, pero menos diplomáticos, cuentan los analistas de seguridad. La Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) tiene a Sinaloa en la mira desde hace décadas, cuando a algunos de sus líderes se les acusó de asesinar al agente infiltrado Kiki Camarena en 1985, y ahora con la epidemia de muertes por sobredosis de opiáceos que se ha cobrado más 100.000 vidas en su país en solo un año. Pese a todo, el poderoso grupo cuenta con una expansión en 14 de los 32 Estados de la República.

Los de Jalisco Nueva Generación, liderados por otro de los criminales más buscados por la DEA, Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Menchocontrolan con un sistema menos jerárquico 23 Estados. Fueron los precursores de las narcofranquicias, permitiendo agregar Nueva Generación al nombre de la banda de cualquier otro Estado. Y así creció a partir de 2015, primero como una escisión de Sinaloa, a la sombra de otros cárteles más conocidos. Mientras las fuerzas de seguridad se centraban en romperles el espinazo a las grandes mafias durante la guerra de Felipe Calderón (2006-2012) contra el narco y que continuó Enrique Peña Nieto hasta 2018, el Cartel Jalisco Nueva Generación, relativamente joven, se iba apoderando, como un reptil, de los nichos que abandonaban sus enemigos. En 2015, tras un operativo fallido para detener a El Mencho, derribaron un helicóptero militar con un lanzacohetes.

Las luchas intestinas entre estos dos grandes cárteles de la droga en algunos Estados y las que protagonizan otras decenas de mafias locales, han provocado masacres, pueblos calcinados y abandonados, fusilamientos a plena luz del día, cadáveres colgados de puentes y decenas más arrojados a las calles. Según las cifras de homicidios de la Secretaría de Gobernación (Interior), este año se ha matado a un ritmo de 112 personas al día (hasta marzo); el año pasado, a 120; y, en plena pandemia, a 118. Y otras cifras, que a menudo no mencionan las instituciones, pero que amplifican el problema, son las de desaparecidos. Desde que tomó el poder López Obrador (en diciembre de 2018) han desaparecido más de 68.000 personas, y desde 2006 se han encontrado a más de 8.200 en fosas comunes. No se cuentan como homicidios, porque ni siquiera en muchos casos se han podido identificar los cuerpos (hay más de 52.000 sin identidad) y conectarlos con una carpeta de investigación.

Fachada con impactos de bala y pintada con las siglas del Cártel Jalisco Nueva Generación. JUAN JOSÉ ESTRADA SERAFÍN (CUARTOSCURO)

Los rincones donde el narco ha derrumbado al Estado y lo ha reducido a una mera presencia esporádica después de la batalla son Zacatecas, Baja California, Colima, Quintana Roo, Michoacán, Morelos, Sonora, Chihuahua y Guanajuato. Estos Estados tienen tasas de homicidios por cada 100.000 habitantes que superan o igualan las de los peores años de países tan violentos como Honduras o El Salvador. Zacatecas rompió el año pasado todos los récord, con una tasa de 90,4, según las cifras de Gobernación.

En los últimos meses se han sucedido episodios terroríficos como el de Caborca, un municipio en Sonora baleado por los hijos de El Chapo una madrugada de febrero, mientras los vecinos escondidos en sus casas se preguntaban dónde estaban los militares. En sus cuarteles. Algo similar ocurrió en Colima también en febrero, pero en lugar de una noche, fueron semanas completas de balaceras, se suspendieron clases, se cerraron negocios. Las autoridades locales se declararon incapaces de frenar la sangría.

En Michoacán, además de pueblos enteros tomados por el narco ante la indiferencia de las autoridades, incluso del Ejército, se han multiplicado las masacres. La última, en marzo, 20 personas acribilladas en una fiesta en el municipio de Zinapécuaro. Al norte, Zamora se convirtió este año en la ciudad más violenta del mundo, según un ránking anual de Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal. Y unos días antes, pese al enorme despliegue de fuerzas federales para retomar el control de algunos territorios, el fusilamiento de más de una decena de personas —el número nunca se hizo oficial, pues los criminales tuvieron tiempo para limpiar la escena del crimen— en San José de Gracia. Todo el país lo vio a través del vídeo de un vecino.

Zacatecas, que concentra el horror de todo un país con las cifras de homicidios por habitante más altas de su historia, amanece cada semana con una nueva matanza. Policías torturados y colgados de puentes, municipios sin fuerzas de seguridad, hasta 16 cadáveres embolsados en las calles de Fresnillo, siete cuerpos abandonados en un coche frente a la sede de Gobierno estatal, en la capital, cuatro estudiantes universitarios secuestrados, torturados y asesinados. La última encuesta del Instituto Nacional de Estadística arrojó el sentir de sus ciudadanos: nadie se siente a salvo. El 97% dijo que vivir ahí era un riesgo. La violencia sin control: hace solo tres años, la tasa de homicidios era la mitad.

Peritos forenses realizan el levantamiento de varios cuerpos en el municipio de Fresnillo, Zacatecas, en 2022. JAMES ROMERO (EFE)

Ante la narcoviolencia desbocada en algunos de estos rincones, el presidente López Obrador ha insistido en que enfrentar los balazos con más balazos no es la solución. Y su Gobierno, alega, está concentrado en fomentar las becas a los jóvenes para evitar que estos acaben poblando las filas del crimen organizado. Una medida a largo plazo que no resuelve la urgencia de las matanzas diarias. Y la seguridad del país sigue siendo, a casi cuatro años de mandato, la gran deuda pendiente.

México, sin embargo, se ha militarizado más que nunca. Además de la presencia habitual del Ejército y la Marina en algunos puntos más conflictivos, se ha sumado el nuevo cuerpo híbrido civil-militar creado por esta Administración, la Guardia Nacional, formada en su mayoría por militares y algunos agentes de policía federal. Este cuerpo cumple con tareas de seguridad pública bajo órdenes militares. Aunque la presencia castrense en esta materia solo se permitió mediante un cambio en la Constitución en 2019 que hizo una excepción por cinco años. Queda pendiente su regularización en una reforma antes de que acabe el periodo, en 2024.

Pese a las promesas de pacificación de López Obrador y su insistente eslogan, “Abrazos y no balazos”, sus fuerzas armadas, incluida la Guardia Nacional, son tan letales como si se tratara de una guerra. La abogada y colaboradora del Programa de Política de Drogas del CIDE, Sara Velázquez, explica que los cuerpos de seguridad siguen matando a más gente de la que hieren, pese a que su cometido debería ser buscar la detención y el proceso judicial de los presuntos criminales. Según el índice de letalidad —un cálculo entre los civiles heridos entre los ejecutados en enfrentamientos violentos con las fuerzas armadas— el balance sigue siendo desproporcionado.

La Guardia Nacional registró 1,9 de letalidad en 2021, eso quiere decir, casi dos muertos por cada civil herido. La Secretaría de la Defensa (Ejército), tenía todavía una tasa de tres a uno. Para dimensionar la problemática, en la guerra de Vietnam, hubo cuatro personas heridas por cada muerto y en 2020 el Ejército mexicano tuvo un índice similar. Los investigadores y expertos coinciden en que la estrategia contra el narco no ha cambiado tanto con cada Gobierno. “Lo que hicieron ahora es no publicar una lista de los más buscados. Creo que sigue siendo igual, y eso es lo que provoca los cambios en las relaciones de poder en los grupos”, agrega Velázquez. La cacería de los grandes líderes del narco, la decapitación de sus estructuras, provocó la atomización en más de un centenar de células que se han apoderado de cada rincón del país. El negocio ya no solo es el tráfico de drogas, sino cualquier actividad criminal. Como una multinacional, el narcotráfico mexicano se ha diversificado: robo de gasolina, secuestros, extorsión, tráfico de personas o robo de mercancías a camiones y trenes. Un panorama que se alimenta de una impunidad rampante, el 95% de delitos no se resuelve, según el último informe de México Evalúa con datos oficiales de las fiscalías.

Niños indígenas de la comunidad Ayahualtempa, Estado de Guerrero, hacen una linea portando armas en abril de 2021. HECTOR GUERRERO

La presencia del narco no es siempre violenta, advierte la coordinadora del Programa de Política de Drogas, Laura Atuesta. En el mapa criminal que ha configurado la posguerra de Calderón, se observan Estados con cifras de asesinatos bajísimas, en comparación con las que soporta el resto del país. Yucatán, que vende anuncios de la tierra prometida a los inversores inmobiliarios y al turismo que huye de los balazos de la Riviera Maya (Quintana Roo), también cuenta con presencia de grupos criminales. Sinaloa, cuna histórica del narcotráfico, no figura en la lista de los 10 Estados más violentos. O Chiapas, con tasas de homicidios por debajo de la media nacional, que está controlada por un único grupo grande, heredero de otro legendario, El Cartel del Golfo.


Con información de El País. Sobre el autor: Elena Reina.

La revelación fue hecha por su exministro de Defensa, Mark T. Esper durante una entrevista para el The New York Times.


El expresidente estadounidense, Donald Trump propuso lanzar misiles contra México para “destruir los laboratorios de drogas” y poner fin a los cárteles, asegura quien fuera su ministro de Defensa, Mark T. Esper, en un libro de memorias del que el diario The New York Times da este jueves un adelanto.

En su libro, “A Sacred Oath” (Un Juramento Sagrado)”, Esper califica a Trump de “una persona sin principios que dado su interés en él mismo, no debería ocupar un puesto en el servicio público”.

En el libro, que será publicado el martes próximo, explicó que la propuesta de Trump se produjo en el verano de 2020. El entonces mandatario no estaba contento con el flujo constante de drogas de los cárteles mexicanos a traves de la frontera sur de Estados Unidos. Esper afirma que Trump le preguntó al menos dos veces si los militares podían “disparar misiles contra México para destruir los laboratorios de drogas”, y acusó a las autoridades mexicanas de no tener “el control de su propio país”.

Alarmado, Esper planteó varias objeciones al plan, pero Trump insistió. “Podríamos simplemente disparar algunos misiles Patriot y hacer estallar los laboratorios, en silencio”. Según el mandatario, “nadie sabría que fuimos nosotros”. Incluso dijo que si alguien preguntaba, él se limitaría a decir que Estados Unidos no había llevado el ataque. Esper recuerda que habría pensado que se trataba de una broma, si no hubiera estado mirando a Trump a la cara.

El Times dijo haber preguntado a un portavoz de Trump, quien no respondió a la solicitud de comentarios.

Esper, a quien Trump despidió luego de que el secretario de Defensa no apoyó la invocación de la Ley de Insurrección por parte del mandatario, que quería desplegar al ejército en las calles durante el punto más álgido de las protestas contra el racismo. En aquel momento, Trump también propuso a Esper “simplemente dispararles” a los manifestantes, enfurecidos por la brutalidad policial tras el asesinato del afroestadounidense George Floyd.


Esper dice haber sopesado varias veces renunciar, pero no lo hizo porque no había quien dijera la verdad a Trump; al contrario, detalla, había gente que le susurraba “ideas peligrosas”. Y pensó que su deber era asegurarse de que esas cosas no sucedieran. Como la propuesta de lanzar misiles.

Según el relato de Esper, Trump se envalentonó tras superar, en 2020, el juicio político en su contra por sus esfuerzos para presionar a Ucrania a que investigara a su rival, Joe Biden, actual presidente de Estados Unidos. A partir de ahí, cuenta el exsecretario de Defensa, Trump trató de reforzar su control sobre el poder Ejecutivo con demandas de lealtad personal.

Trump asegura haber “doblado” al gobierno de México

Apenas hace unas semanas, Trump desató polémica cuando aseguró haber “doblado” al gobierno de México, obligándolo a aceptar desplegar decenas de miles de soldados a la frontera para evitar el paso de migrantes, bajo la amenaza de que impondría aranceles.

En febrero pasado, Trump opinó que Estados Unidos debería emular a rusa y enviar una fuerza de pacificación a la frontera sur del país. “¿Qué tan inteligente es eso?”, dijo, sobre el envío de tropas rusas a la frontera con Ucrania, poco antes del inicio de la invasión. “Va a entrar [el presidente ruso, Vladimir Putin, a Ucrania] y ser un pacificador. Esa es la fuerza de paz más fuerte… Podríamos usar eso en nuestra frontera sur”.

Durante su administración, Trump amenazó además con designar “terroristas” a los cárteles del narcotráfico. Incluso dijo haber ofrecido al presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, “que nos deje entrar y limpiar, y hasta ahora ha rechazado la oferta. Pero en algún momento, tiene que hacerse”.

La advertencia generó revuelo en México, ante la posibilidad de que, declarados terroristas, fuerzas de Estados Unidos pudieran lanzar operaciones en suelo mexicano para capturar a los capos de los cárteles.

“México no admitirá nunca acción alguna que signifique violación a su soberanía nacional. Actuaremos con firmeza”, dijo en su momento el canciller Marcelo Ebrard.

“En mi barrio todos sabíamos las reglas: el que se duerme pierde. Esa era la ley. Tienes que ser rudo, violento, uno se tiene que cuidar porque nadie lo va a hacer por ti”.


Por: Karina G. Garcia Reyes

Soy del norte de México, una de las regiones más afectadas por la violencia del narco durante la guerra contra el narcotráfico.

Entre 2008-2012 mi ciudad vivió una de las épocas más inciertas y violentas en su historia. Las balaceras, enfrentamientos entre cárteles y militares, que empezaron como acontecimientos esporádicos, terminaron siendo eventos frecuentes. Sucedían a plena luz del día y en cualquier lugar de la ciudad. A mí me tocó presenciar una balacera justo a un costado de la universidad donde daba clases. Tuvimos que cerrar las puertas y aplicar el protocolo de seguridad diseñado para enfrentar estos eventos. Mis amigos y familiares vivieron experiencias similares. Algunos fueron testigos de las balaceras desde sus automóviles y otros desde sus casas.

Junto con la creciente violencia, el cártel de los Zetas empezó a sobornar a los negocios locales. O pagaban su “derecho de piso” o les balaceaban su negocio, o les secuestraban a algún familiar.

Poco a poco los negocios fueron cerrando y la paranoia aumentó debido a los mensajes que los narcos mandaban por redes sociales: “Esta noche no salgan porque va haber balazos”. Algunas veces estas amenazas resultaban ciertas

En este contexto decidí estudiar un postgrado en el extranjero. No quería continuar mis estudios en medio de tanta inseguridad, por lo que viajé a Inglaterra. Es aquí donde surge mi interés académico por la violencia del narcotráfico. Gracias al consejo de una de mis profesoras, canalicé mi frustración en contra de las políticas de seguridad del expresidente Calderón (2006-2012) a través de mi tesis de máster. Llevo siete años estudiando el tema.

33 historias de vida de narcotraficantes

Mi tesis doctoral se enfoca en estudiar la violencia del narcotráfico a través del análisis de historias de vida.

Entre octubre de 2014 y enero de 2015, entrevisté a 33 hombres que trabajaron en el narco. Abordamos temas como su niñez y adolescencia, alcoholismo, drogas, vandalismo, su incursión y rol en el narco. Con el fin de entender el impacto de estas experiencias personales en la incursión de los participantes en el narcotráfico, estudié sus narrativas desde un punto de vista discursivo.

Por las características de mi estudio, su contribución es de dos tipos. Primero, metodológicamente, entrevistar a narcos de primera fuente es algo inédito en el mundo académico. Hasta la fecha, no hay otro estudio que haya recopilado más de treinta entrevistas a exmiembros del narco. En términos académicos el estudio pone sobre la mesa una perspectiva que ha sido ignorada por investigadores, funcionarios públicos y políticos: la de los perpetradores. En este sentido, el análisis de sus narrativas de vida arroja luz sobre las posibles causas de su incursión en el narco y explica la lógica con la que entienden el mundo. Comprender ello es clave no sólo para abordar un fenómeno complejo sino para diseñar políticas públicas y de seguridad. Hasta ahora, dichas políticas se diseñan bajo la lógica de los hacedores de política. No sorprende, entonces, su gran fracaso.

Narcos: Ni monstruos ni víctimas

Para empezar, hay que reconocer que los narcos son parte de nuestra sociedad. Están expuestos a los mismos discursos, valores y tradiciones que todos nosotros. Uno de los principales problemas en México es que el gobierno sistemáticamente los discrimina al reproducir el discurso binario estadounidense “ellos” y “nosotros”, “buenos” y “malos”. Este discurso, además de ser absurdo en su extrema simplicidad, opaca los múltiples matices que revelan las causas de esta violencia.

El análisis de las historias de vida de exnarcos arroja luz sobre dichos matices. Los participantes no se ven ni como víctimas ni como monstruos. Ellos no justifican su incursión en el narco como su “única opción” para sobrevivir, como muchos estudios académicos aseguran. Reconocen que entraron al narco porque, aun cuando la economía informal les permitía sobrevivir bien y mantener a sus familias, ellos querían “más”.

Los entrevistados tampoco se ven como criminales sanguinarios, como se les representa en las películas. Los participantes se autodefinen como agentes libres que decidieron trabajar en una industria ilegal, pero también se definen como personas “desechables”.

Este sentimiento de marginación, sumado a su problema de adicción a las drogas y la falta de un propósito general de vida hace que valoren poco sus vidas y que la muerte, en cambio, sea vista como un alivio.

Este es un tema clave a considerar en el diseño de políticas públicas. Una tarea central es evitar que más niños y jóvenes se sientan desechables.

Mi investigación revela cómo los participantes reproducen el discurso binario del gobierno. Se autodefinen como “ellos”, los marginados de la sociedad. No se consideran “nosotros”, parte de la sociedad civil. También reproducen la ética individualista que permea México desde la entrada del neoliberalismo a fines de los 80. Esta ética es un arma de doble filo: no culpan al Estado o a la sociedad por su condición de pobreza, pero tampoco sienten remordimiento por sus crímenes. Consideran que ellos tuvieron “la mala suerte” de nacer pobres y marginados y sus víctimas tuvieron “la mala suerte” de caer en sus manos. Su lógica es simple: “Cada quien que se rasque con sus propias uñas”.

La pobreza, condición fija e inevitable

Al analizar las entrevistas de mis participantes, identifiqué un conjunto de regularidades e ideas asumidas como verdades, a las cuales denomino discurso del narco.

El discurso del narco produce un significado de la pobreza tajante. Se asume que la gente pobre no tiene futuro y por lo tanto no tiene nada que perder. Como lo aseguró uno de mis entrevistados (Wilson): “Yo sabía que iba a crecer y morir en la pobreza y sólo le preguntaba a Dios: ¿Por qué yo?”. La pobreza se naturaliza, se entiende como una condición inevitable sin señalar responsables. Se da por sentado que “alguien tiene que ser pobre” (Lamberto) y que “no puedes hacer nada para evitarlo” (Tabo).

Esta visión de pobreza implica una visión individualista del mundo: los individuos son responsables por su desarrollo económico y social. “Yo sabía que estaba solo, si quería algo lo tenía que obtener por mí mismo” (Rigoleto).

La lógica del discurso del narco en términos de pobreza es que los individuos están solos y por lo tanto impera “la ley del más fuerte” (Yuca). Así también lo explica Cristian: “En mi barrio todos sabíamos las reglas: el que se duerme pierde. Esa era la ley. Tienes que ser rudo, violento, uno se tiene que cuidar porque nadie lo va a hacer por ti”.

El discurso del narco asume que los niños y jóvenes inevitablemente serán drogadictos y pandilleros: “Cuando creces en un barrio pobre ya sabes que en algún punto te convertirás en drogadicto” (Palomo). Igualmente, las pandillas, que implican vandalismo y violencia diaria, son construidas como “la única manera de sobrevivir a la violencia en las calles” (Piochas). Por lo tanto, se da por sentado que estos jóvenes no tienen futuro y por eso son desechables: “Cuando eres drogadicto te ves a ti mismo como nada, peor que basura… ¿a quién le va a importar la vida de un pobre drogadicto?” (Palomo).

La muerte temprana de estos jóvenes también se construye como inevitable: “Cuando ves tantos de tus compañeros morir en peleas, de una sobredosis, balaceados por la policía, tú piensas que ese también es tu futuro” (Tigre). De esta manera, se asume que el destino de los jóvenes pobres es fatal: “Siempre pensé que mi destino era morir, ya sea de una sobredosis o por una bala” (Pancho).

Bajo esta lógica, una de las pocas maneras de disfrutar la vida es a través del consumo de productos de lujo, y la única manera de acceder a ellos es a través del “dinero fácil” que les proporciona “la vida fácil”. La vida fácil es el trabajo en el narcotráfico. La felicidad dada por el dinero fácil se entiende como efímera pero que merece la pena, porque se asume que “en este mundo, sin dinero no eres nadie” (Canastas). Se reconocen los peligros: “Un día puedes estar en un restaurante lujoso rodeado de mujeres hermosas, pero al día siguiente puedes despertar en un calabozo” (Ponciano). Así pues, la vida fácil se tiene que vivir rápido y al máximo: “Mi meta era disfrutar cada día como si fuera el último. No escatimaba en nada. Me compraba las mejores trocas (camionetas), los mejores vinos y tenía las mejores mujeres” (Jaime).

Violencia, machismo y la fantasía del parricidio

El discurso del narco también produce la idea de que “un hombre de verdad” tiene que ser agresivo, violento y mujeriego.

Los participantes se referían a los barrios pobres como “la jungla” haciendo alusión a la ley del más fuerte. La violencia física es esencial para sobrevivir, literalmente.

El discurso del narco resalta un aspecto clave de la violencia: es aprendida. Los hombres no nacen, se hacen violentos. Como lo explica Jorge: “Cuando era niño, los niños más grandes me pegaban, se aprovechaban de mí porque estaba solo. Yo no era violento… pero tuve que volverme violento, más violento que ellos. Lo tienes que hacer si quieres sobrevivir en las calles”.

En “la jungla” los hombres también sobreviven por tener una cierta reputación. Se asume que el “hombre de verdad” es heterosexual, mujeriego, “bueno para la parranda, las drogas y el alcohol” (Dávila).

En este discurso también se reconoce que, a diferencia de las mujeres, el hombre de verdad no puede mostrar sus miedos, sus emociones y debilidades, y la mejor manera de hacerlo es demostrar fuerza y dominio en todos los territorios: en la pandilla, en las peleas con pandillas rivales y en sus casas, con sus familias.

En las entrevistas un tema recurrente fue el rencor que los participantes sentían en contra de sus padres. De hecho, 28 de los 33 entrevistados admitieron que en algún punto de sus vidas su mayor ilusión era matar a sus padres. La violencia doméstica y de género son las primeras experiencias de vida de estos participantes. Todos coinciden en que su mayor frustración era ver como sus padres golpeaban y abusaban de sus madres constantemente. Este tema es una constante en las narrativas, no sólo cuando se abordó su niñez sino también cuando se tocaron temas de drogadicción, violencia y su incursión en el crimen.

Para algunos participantes, la fantasía de matar y hacer sufrir a sus padres era su mayor motivación para trabajar en el narco. Por ejemplo, Rorro explicó que “cuando era niño no tenía ilusiones, o planes para el futuro, mi único pensamiento era matar a mi padre cuando fuera grande… lo quería cortar en pedacitos”, y ser parte del narco le otorgaba esta oportunidad. Ponciano también señala que cuando le tocaba torturar personas se imaginaba que la persona era su padre “y los hacía sufrir con más ganas, como él nos hizo sufrir a nosotros”.

Las fantasías de los participantes sobre matar a sus padres son similares, todos coinciden en que los querían hacer sufrir, querían cobrar venganza no por su sufrimiento, sino por el de sus madres. Notablemente, todos también coinciden en que llegada la oportunidad no pudieron cumplir su fantasía. Facundo lo explica así: “Si hubiera querido, lo hubiera matado. Tenía docenas de sicarios trabajando para mí. Si hubiera querido… lo hubiera podido ver sufrir bajo tortura. Pero no pude… así que le dije: vete lejos de aquí, que no te vea. Si te vuelvo a ver te mato”.

¿Qué podemos aprender en América Latina?

Las causas del crimen y violencia en América Latina son similares. Independientemente del tipo de violencia, de narcotráfico, militar, de guerrillas o de maras, a mi parecer hay dos ejes transversales: la pobreza y las masculinidades tóxicas (el machismo). Las experiencias de vida diaria de aquellos que viven en pobreza son el caldo de cultivo para todo tipo de violencia (doméstica, de género, de pandillas). Todo esto enmarcado por un tipo de violencia invisible, y pocas veces reconocida, la violencia estructural del Estado.

Académicos, políticos y sociedad civil tenemos que entender y aprender de estas experiencias. A pesar de que se reconoce a la pobreza como madre de todos los males, nosotros no sabemos lo que significa vivir en pobreza. El problema de la violencia únicamente se puede minimizar y evitar si se entiende y ataca localmente. Cada región, cada barrio, tiene problemas y necesidades específicas. Las políticas públicas diseñadas en masa no funcionarán. Y tal vez este es el gran problema, la solución de raíz al problema de la violencia no ofrece grandes recompensas a los políticos.

Igualmente, las masculinidades dominantes en nuestros países no sólo justifican, sino que incentivan la violencia. La solución a los problemas en la región invariablemente es la agresión y políticas de seguridad militarizadas. Políticas no violentas no son una opción hasta ahora en nuestros países porque el machismo y la violencia están institucionalizados.

La clave para atacar la violencia es entenderla: ¿de dónde viene? ¿quién y cómo se justifica? ¿cómo se reproduce? ¿cómo se ha lidiado con ella? Para contestarlas, necesitamos un enfoque interdisciplinario y la disposición de nuestros gobiernos a escuchar.

Lo que más urge es un cambio de paradigma: que los militares regresen a los cuarteles, que los problemas complejos se empiecen a resolver localmente (aunque eso no les otorgue medallitas a los políticos), y dejar a un lado el discurso binario que justifica la muerte de “ellos”, el cual sólo alimenta su indiferencia hacia “nosotros”.

Ken Salazar señaló que “la Embajada de Estados Unidos está monitoreando de cerca los eventos en Nuevo Laredo” y que “la seguridad de los ciudadanos estadounidenses y nuestros empleados es la mayor prioridad para el Departamento de Estado”.


El embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, expresó hoy su “grave preocupación” por la violencia que se ha desatado en Nuevo Laredo tras la detención, el domingo, de Juan Gerardo Treviño, alias El Huevo, líder del Cártel del Noreste.

En un comunicado, Salazar señaló que “la Embajada de Estados Unidos está monitoreando de cerca los eventos en Nuevo Laredo” y que “la seguridad de los ciudadanos estadounidenses y nuestros empleados es la mayor prioridad para el Departamento de Estado”. Por ello aseguró que la legación está “tomando medidas para proteger la seguridad de nuestros empleados. Nuestro consulado se encuentra cerrado al público para servicios consulares hasta nuevo aviso. Todas las citas programadas para mañana serán reprogramadas”.

Explicó que planteó ya “nuestra grave preocupación sobre estos incidentes y la seguridad y seguridad de nuestros empleados directamente con el gobierno de México, el cual se está coordinando estrechamente con nosotros para desplegar todos los recursos necesarios para garantizar la seguridad de nuestro personal. Continuaremos monitoreando la situación”.

Subrayó que lo que está pasando en Nuevo Laredo “muestra la importancia de continuar trabajando juntos con el gobierno de México bajo el Marco Bicentenario para Seguridad, Salud Pública, y Comunidades Seguras para combatir a las organizaciones del crimen. Seguimos comprometidos con nuestra seguridad compartida y hacer más seguras nuestras comunidades en ambos países”.

También dijo que los empleados del gobierno estadounidense en Nuevo Laredo “han recibido instrucciones de evitar el área y refugiarse hasta nuevo aviso. Los ciudadanos estadounidenses deben evitar las áreas afectadas cerca del consulado y recomendamos notifiquen a sus seres queridos sobre su bienestar y se inscriban en el Programa Viajero Inteligente en www.step.state.gov para recibir información importante de emergencia, y seguirnos en Twitter (@USAConNVL ) y Facebook   para actualizaciones adicionales”.

Finalmente, recordó que “la Alerta de viaje del Departamento de Estado, clasifica a Tamaulipas como Nivel 4: no viajar debido a delitos y secuestros, y señala que la actividad delictiva organizada, que incluye tiroteos, asesinatos, robos a mano armada, robo de autos, secuestros, desapariciones, extorsión y agresión sexual es común”.

▶ Nuevo Laredo vivió horas de terror: tras la detención de 'El Huevo Treviño', principal líder del Cártel del Noreste

Balaceras y bloqueos se desataron durante la madrugada

? La historia con @AlexDominguezB #AlexEnMILENIO pic.twitter.com/0lOR38BKq1

— Milenio Televisión (@mileniotv) March 15, 2022

Treviño Chávez fue entregado hoy a Estados Unidos por el Puente Internacional de Tijuana. Tenía órdenes de aprehensión en Tamaulipas y en Coahuila. Se le acusa, entre otros delitos, de asociación delictuosa, extorsión, homicidio doloso y terrorismo. Su arresto desató balaceras y bloqueos en la ciudad.

“El Huevo” Treviño fue detenido en Tamaulipas por autoridades militares; es requerido por Estados Unidos por conspiración por tráfico de drogas y lavado de dinero.


Juan Gerardo Treviño Chávez, ‘alias “El Huevo‘, presunto líder del Cártel del Noreste, fue deportado a Estados Unidos luego de que autoridades mexicanas lo trasladaron al Aeropuerto Internacional de Tijuana, en Baja California, lo entregasen a agentes estadounidenses a través del puente binacional conocido como CBX.

Mediante un fuerte operativo de seguridad realizado por la elementos de la Fiscalía General de la República (FGR ) y de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), “El Huevo” llegó a Tijuana cerca de las 00:20 horas de este martes, luego de haber sido capturado en Nuevo Laredo, Tamaulipas, durante la madrugada de este martes, en medio de bloqueos y tiroteos en la entidad.

Fuentes de la FGR explicaron que ‘El Huevo’ fue deportado a Estados Unidos, más no extraditado, ya que cuenta con la ciudadanía estadounidense.

Treviño Chávez es identificado como sobrino del líder de Los Zetas, Miguel Ángel Treviño Morales, cuenta con varias ordenes de aprehensión en México; así como la solicitud de extradición a Estados Unidos por conspiración, tráfico de drogas y lavado de dinero.

No fue extradición, precisa AMLO 

El presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que no se extraditó a Estados Unidos al presunto líder del Cártel del Noreste. 

En Palacio Nacional, el titular del Ejecutivo federal anunció que a las 13:30 horas, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) dará una conferencia de prensa sobre este tema. 

“Sobre la violencia en Nuevo Laredo y lo que sucedió antier y ayer, hoy se va a dar una conferencia de prensa a las 13:30 horas, hoy en la Secretaría de la Defensa Nacional, a las 13:30 de la tarde”, indicó el Mandatario federal tras consular al general Luis Cresencio Sandoval. 

“¿Pero lo deportaron o lo extraditaron?” se le preguntó. 

“Extradición no es, no es”, contestó antes de retirarse del salón Tesorería. 

Detención genera enfrentamientos en Nuevo Laredo: “Vivimos más de tres horas de terror”

“Vivimos más de tres horas de terror, fue como tener una guerra en el patio de la casa porque incluso, podíamos escuchar el sonido de las balas al pasar ya que vivimos a dos calles del Consulado de Estados Unidos en Nuevo Laredo, nos la pasamos tirados en el suelo”.

Sin poder dormir y con la angustia de que algún delincuente ingresara a su domicilio es que esta familia que prefiere guardar el anonimato, vivió la balacera que se registró en Nuevo Laredo la noche del 13 de marzo y madrugada del lunes, donde autoridades federales, lograron la detención de Juan Gerardo “N” (a) “El Huevo”.

“El Huevo” es quien lidera la organización criminal del Cártel del noreste y del grupo de sicarios Tropas del Infierno, herederos de los procedimientos violentos del grupo de los Zetas, generador de violencia en cinco estados del país y en la región de la frontera chica de Tamaulipas.

En Nuevo Laredo fue detenido Juan Gerardo "N", alias "El Huevo", presunto líder del Cartel del Noroeste.

Cuenta con tres órdenes de aprehensión: una en Tamaulipas, otra en Coahuila y una más con fines de extradición hacia Estados Unidos por tráfico de drogas y lavado de dinero. pic.twitter.com/kCKdfr9zfO

— Azteca Noticias (@AztecaNoticias) March 15, 2022

Juan Gerardo, fue detenido en posesión de dos armas de uso exclusivo del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos y quien cuenta con tres órdenes de aprehensión: una en el estado de Tamaulipas por extorsión y asociación delictuosa,  otra en el estado de Coahuila por homicidio doloso y terrorismo; y  una más con fines de extradición por conspiración por tráfico de drogas y lavado de dinero.

Debido a los hechos violentos registrados en Nuevo Laredo, es que los ciudadanos decidieron imponer toque de queda y evitar salir, después de las 20: 00 horas.

“Tenemos miedo, ayer en redes sociales dijeron que no saliera nadie, que la situación se iba a poner fea. Los que pudieron se quedaron en casa, pero algunos que por trabajo o por alguna cuestión estuvieron en la calle, pasaron el miedo de ver las calles bloqueadas, todos los vehículos que quemaron, aunque los que estuvimos en casa también pasamos por el terror de la balacera”.

Es por eso, comenta el jefe de familia, que nuevamente en redes sociales circulan mensajes para que las familias no salgan en el transcurso de la semana sobre todo, por la noche.

“Nos vamos a imponer el toque de queda por seguridad, sabemos que en una situación así lo mejor es estar en casa, no arriesgarse, ahorita la ciudad está desolada, es muy triste tener que pasar por esto pero no está en nuestro alcance ni en el de las autoridades porque por más esfuerzos que puedan hacer, son cosas que se les van de las manos”.