“El COI considera que la presencia del gen SRY es fija a lo largo de la vida y constituye una prueba altamente precisa de que un atleta ha experimentado un desarrollo sexual masculino”, señaló el comunicado en el que se anunció la nueva norma, aprobada este jueves en sesión del Comité Ejecutivo.
Se contemplarán “raras excepciones” como atletas con diagnóstico de síndrome de insensibilidad completa a los andrógenos u otras diferencias o trastornos del desarrollo sexual que no se beneficien de los efectos anabólicos o de mejora del rendimiento de la testosterona.
Por el contrario, atletas transgénero XY (hombres biológicos) y con trastornos del desarrollo sexual sensibles a los andrógenos deberán competir en categorías masculinas.
La prueba para detectarlo, con extracción de saliva o sangre, es poco intrusiva en comparación con otros métodos posibles y basta con hacerla una vez en la vida, destacó el COI.
“La política que hemos anunciado se basa en la ciencia y ha sido elaborada por expertos médicos”, afirmó en el comunicado la presidenta del COI, Kirsty Coventry, quien agregó que es injusto “y en algunos deportes no es seguro” que los varones biológicos compitan en la categoría femenina.
La nueva política ha sido desarrollada por un grupo de trabajo creado por el COI para responder a las crecientes polémicas relacionadas con el deporte femenino.
Entre ellas, las surgidas en París 2024 en torno a las victorias de las boxeadoras Imane Khelif (Argelia) y Lin Yu‑ting (Taiwán), que habían sido descalificadas del Mundial 2023 por la federación internacional (IBA) tras supuestamente fallar pruebas de elegibilidad de género.
La nueva norma, destacó el COI, “protege la equidad, la seguridad y la integridad en la categoría femenina”.
Se utilizará en todas las disciplinas del programa deportivo de un evento del COI, incluidos los Juegos Olímpicos y tanto en deportes individuales como por equipos, aunque la organización aclaró que no se aplica a programas deportivos de base o recreativos.
Según el COI, la norma se desarrolló “partiendo de que está universalmente aceptado que la existencia de una categoría femenina es necesaria para permitir que hombres y mujeres tengan igualdad de acceso al deporte de elite”.
Política ya había sido aplicada
La responsabilidad de organizar los test recaerá sobre las federaciones internacionales y en las instituciones deportivas nacionales, y deberán ser realizados “una única vez en la vida del deportista”, indicó el COI.
Esta medida está ya en vigor desde el año pasado en tres disciplinas: atletismo, boxeo y esquí, si bien su aplicación se enfrenta a problemas prácticos y legales.
El COI ya había recurrido a test cromosómicos de feminidad entre 1968 y los Juegos Olímpicos de Atlanta de 1996, antes de renunciar a ellos en 1999 bajo la presión de la comunidad científica, que cuestionaba su idoneidad, y de su propia comisión de deportistas.







