El CJNG disputa sucesión de ‘El Mencho’ mientras expande su imperio de metanfetaminas

spot_img

El modelo de negocio basado en la metanfetamina que impulsó la expansión del Cártel de Jalisco será ahora el factor decisivo de su permanencia en el crimen organizado.


Durante años, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) construyó su poder lejos del foco tradicional del narcotráfico: no en la cocaína, sino en el negocio de las drogas sintéticas. Mientras otros grupos disputaban rutas, la organización encabezada por Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, apostó por perfeccionar la producción de metanfetamina, abaratarla y llevarla a nuevos mercados.

Hoy, tras la muerte de su líder, esa misma lógica —más empresarial que militar— podría ser la que determine si el grupo se mantiene como potencia criminal o entra en una fase de fragmentación, según un análisis reciente de Insight Crime.

Un negocio que cambió la historia del narco mexicano

El surgimiento del CJNG no se entiende sin el auge de la metanfetamina en el país. Según declaraciones judiciales de Óscar Orlando Nava Valencia, “El Lobo”, uno de los jefes del extinto Cártel del Milenio, la estructura del grupo ya contaba —a finales de la década de 2000— con laboratorios capaces de producir cerca de una tonelada de metanfetamina al mes. En ese periodo, el propio “Mencho” era un lugarteniente al frente de esta rama productiva.

El negocio despegó tras la detención de Nava Valencia y la escisión de la facción de Oseguera Cervantes, conocida como Los Torcidos, que más tarde llevó a conformar al CJNG como organización autónoma.

El grupo criminal apostó por la metanfetamina en el momento en que el gobierno mexicano empezó a restringir la importación de los químicos tradicionales —efedrina y pseudoefedrina— que antes se usaban para fabricarla. Ante esa escasez, el CJNG optó por emplear un nuevo químico, el P2P (1-fenil-2-propanona), que era más fácil de conseguir y no estaba tan vigilado.

Gracias a este cambio, el cártel pudo seguir produciendo metanfetamina a gran escala, con mayor pureza y a un costo más bajo, sin depender tanto de proveedores internacionales. Esto les dio una ventaja clave para crecer y dominar el mercado.

Auge, saturación y diversificación: el mercado sintético bajo presión

La apuesta de “El Mencho” y sus sucesores por la metanfetamina transformó la dinámica del narcotráfico en México y más allá.

El consumo global de estimulantes tipo anfetamínico supera hoy los 30 millones de usuarios, según Naciones Unidas. Solo en Estados Unidos, la cifra de consumidores de metanfetamina pasó de 353,000 en 2010 a 2.6 millones en 2023, de acuerdo con estimaciones oficiales.

El impacto se reflejó en las incautaciones fronterizas: la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza estadounidense reportó el decomiso de 4.1 toneladas de metanfetamina en la frontera sur en 2010, cifra que rondó las 70 toneladas anuales a principios de esta década.

El precio de la droga cayó drásticamente, de 268 dólares por gramo en 2007 a apenas 10-30 dólares por gramo en 2024, según la DEA, lo que obligó al CJNG y a otros grupos a buscar alternativas para sostener su rentabilidad.

El grupo respondió con innovación: mejoró la eficiencia de sus laboratorios, desarrolló técnicas para reciclar subproductos químicos y redujo la dependencia de insumos importados.

Una de sus estrategias más recientes ha sido expandirse a nuevos mercados, como Australia y Nueva Zelanda, donde ha colocado grandes cargamentos —incluyendo 1.7 toneladas ocultas en parlantes en 2019 y 10 toneladas líquidas disfrazadas de mezcal en 2023—.

En Australia, el precio mayorista de la metanfetamina mexicana puede ser hasta cinco veces más bajo que el de sus competidores asiáticos.

El CJNG también amplió sus actividades delictivas más allá de la metanfetamina. Por un lado, comenzó a mezclar metanfetamina en medicamentos como el Adderall, lo que aumenta los riesgos para los consumidores. Además, el grupo ha empezado a traficar nuevos tipos de drogas sintéticas, como los nitazenos (opioides mucho más potentes que la heroína) y sustancias usadas originalmente en veterinaria, como la medetomidina. Según especialistas, estas drogas podrían convertirse pronto en las nuevas tendencias del tráfico ilegal, ya que son difíciles de detectar y cada vez más populares en el mercado clandestino.

¿Qué le espera al CJNG tras la muerte de “El Mencho”?

El futuro del CJNG estará condicionado por su habilidad para combinar control territorial, disciplina interna y capacidad de adaptación empresarial. De acuerdo con el análisis de Insight Crime, la organización enfrenta el riesgo de fragmentación y pérdida de relevancia si no logra adaptarse a la nueva etapa del mercado de drogas sintéticas ante rivales mejor posicionados o ante la presión de las autoridades.

El mercado estadounidense de metanfetamina, saturado y presionado por la baja de precios, obligará a la sucesión del CJNG a buscar nuevas rutas, innovar en procesos y mantener el dominio en las zonas de producción y exportación.

El caso del CJNG, como también destaca la organización, ilustra cómo los grupos criminales mexicanos han evolucionado no solo a partir de la violencia, sino también de una visión de negocios global. La competencia con el Cártel de Sinaloa y otros rivales exigirá, en los próximos años, una combinación de fuerza y estrategia para preservar el poder y la rentabilidad.

La experta Cecilia Farfán-Méndez, del Observatorio de América del Norte de la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional, advirtió en entrevista con Insight Crime que la clave para el futuro del CJNG será su capacidad para adaptarse a la demanda de nuevas drogas sintéticas que proliferan en Estados Unidos y Canadá. “Esto será importante para el futuro de la organización”, subrayó.

Los posibles sucesores de “El Mencho”

Tras la muerte de “El Mencho”, cinco figuras emergen como los principales aspirantes a la sucesión en el CJNG, cada uno respaldado por su propio brazo armado y estructura operativa:

Heraclio Guerrero Martínez (“El Tío Lako”): Líder de Los Guerreros, una franquicia familiar con fuerte presencia en Michoacán y la frontera con Jalisco.

Juan Carlos Valencia González (“El 03”): Hijastro de El Mencho e hijo de Rosalinda González Valencia, se perfila como coordinador estratégico del Grupo Élite, con influencia en Jalisco, Colima y Guanajuato.

Ricardo Ruiz Velasco (“El RR” o “Doble R”): Líder operativo del Grupo Élite en Michoacán y Guanajuato. Ha sido vinculado a hechos violentos de alto impacto y es buscado por las autoridades estadounidenses, que ofrecen una recompensa de hasta cinco millones de dólares por su captura.

Hugo Gonzalo Mendoza Gaytán (“El Sapo” o “El 090”): Encabeza el Grupo Élite Delictivo de Reacción Inmediata (GEDDRI), con especialización en operaciones de choque, secuestros y entrenamiento de sicarios.

Audias Flores Silva (“El Jardinero”): Controla células armadas en Jalisco, Michoacán y Nayarit. Sobre él pesa una recompensa de hasta cinco millones de dólares ofrecida por el Departamento de Estado de Estados Unidos.

Aldea84
Aldea84https://aldea84.news
Sitio para nativos y migrantes digitales basado en la publicación de noticias de Tijuana y Baja California, etnografías fronterizas, crónicas urbanas, reportajes de investigación, además de tocar tópicos referentes a la tecnología, ciencia, salud y la caótica -y no menos surrealista- agenda nacional.

Artículos relacionados

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

spot_img
spot_img
spot_img

Lo más reciente

spot_img

Te recomendamos leer

spot_img