El presidente de Estados Unidos utilizó el aniversario del Tratado de Guadalupe Hidalgo para justificar su política de frontera, migración y seguridad, exaltando la guerra que le arrebató más de la mitad del territorio a México.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reivindicó la expansión territorial de su país sobre México durante la Guerra de 1846-1848, ubicando este acontecimiento histórico en el centro de su discurso político contemporáneo y sus acciones en materia de frontera, migración y seguridad hemisférica.
En un mensaje oficial difundido el lunes 2 de febrero por la Casa Blanca, Trump ligó el aniversario número 178 del Tratado de Guadalupe Hidalgo con la defensa de la frontera sur, la lucha contra el narcotráfico y su política de “Estados Unidos Primero”, estableciendo una continuidad entre el avance militar de aquel siglo y las políticas de su administración.
Aseguró que, desde la presidencia, su gestión no ha escatimado esfuerzos para frenar lo que define como “invasiones” en la frontera sur, detener el flujo de drogas y migrantes, y desmantelar redes “narcoterroristas” en el hemisferio occidental.
Además, afirmó que los acuerdos comerciales suscritos por su administración con El Salvador, Argentina, Ecuador y Guatemala apuntan a facilitar el acceso a sus mercados, asegurando también haber impedido que “una potencia extranjera hostil controlara el Canal de Panamá”. Según el mensaje de Trump, “estamos restableciendo el dominio marítimo estadounidense. Y perseguimos con firmeza una política de Estados Unidos Primero, basada en la paz mediante la fuerza, y seguiremos reafirmando el Corolario Trump de la Doctrina Monroe para garantizar que el hemisferio se mantenga seguro, próspero y libre”.
Trump definió la Guerra México-Estados Unidos como una “legendaria victoria”, resaltando que ese episodio “consolidó el suroeste de Estados Unidos, reafirmó la soberanía estadounidense y expandió la promesa de la independencia estadounidense por todo nuestro majestuoso continente”. Bajo la idea del Destino Manifiesto, sostuvo que Estados Unidos estaba “destinado por la divina providencia a expandirse hasta las doradas costas del Océano Pacífico”. Recordó que Texas proclamó su independencia en 1836 y que, dos décadas después, decidió sumarse al territorio estadounidense, derivando en disputas fronterizas.
Trump describió el inicio del conflicto armado al señalar que en abril de 1846 “las fuerzas mexicanas lanzaron una emboscada a lo largo del Río Bravo, matando a 11 soldados estadounidenses e hiriendo a 6”, hecho que llevó al presidente James K. Polk a declarar la guerra a México en mayo de aquel año. Destacó el liderazgo de los generales Zachary Taylor y Winfield Scott, afirmando que “pese a estar ampliamente superadas en número”, las fuerzas estadounidenses lograron imponerse por su “estrategia militar superior” y su “firme dedicación a proteger el interés nacional”.
El mensaje remarcó que Estados Unidos “tomó heroicamente” la Ciudad de México en septiembre de 1847, lo que permitió la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo el 2 de febrero de 1848 y, como consecuencia, la cesión de 525 mil millas cuadradas (mil 359.750 kilómetros cuadrados), equivalentes al 55% del territorio mexicano previo a la guerra.
Trump concluyó el comunicado rindiendo homenaje a los soldados estadounidenses muertos en el conflicto, en el marco de los 250 años de la independencia de Estados Unidos: “A 178 años del conflicto, su legado perdura en nuestra fuerza imperecedera, nuestro compromiso con la soberanía y el poder inigualable del espíritu estadounidense”.
Toda la información procede de declaraciones difundidas por la Casa Blanca el lunes 2 de febrero.






